El Ayuntamiento de Écija ha procedido hoy a la tala preventiva de una palmera datilera de unos 30 metros de altura en la plaza Giles y Rubio. La actuación, supervisada por el delegado de Medio Ambiente, Carlos Onetti, y la delegada de Seguridad Ciudadana, Rosario Delgado, se enmarca en las medidas adoptadas por el Consistorio ante la sucesión de borrascas y episodios de viento que en las últimas semanas han alcanzado hasta los 90 kilómetros por hora, y que han generado preocupación ciudadana por la caída de arbolado.
Las dimensiones de esta palmera, junto con una inclinación acentuada que evidenciaba el considerable peso de la corona, incrementaban el riesgo de rotura en caso de fuertes rachas de viento. En este contexto, la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente ha recibido diversas solicitudes ciudadanas para la eliminación de árboles que presentan síntomas que pudieran comprometer su estabilidad, entre ellas la de este ejemplar en el barrio de El Puente.
Los trabajos se han realizado con efectivos del parque de Bomberos de Écija, con el apoyo de una escala especial desplazada desde el Parque de Bomberos de Osuna y personal municipal para completar esta intervención preventiva.
Además, existía el antecedente de la caída en febrero de 2016 de una palmera de características similares, lo que ha llevado al Ayuntamiento a adoptar medidas urgentes con carácter preventivo para evitar posibles accidentes.
Más allá de la intervención técnica, la tala de este ejemplar supone también la desaparición de un elemento muy arraigado en la memoria colectiva de la ciudad. La palmera, centenaria, formaba parte del paisaje urbano histórico y aparece en numerosos cuadros y fotografías antiguas como símbolo de la antigua plaza de los Mesones de Foronda, hoy conocida como plaza Giles y Rubio. Su silueta estilizada acompañó durante décadas la vida cotidiana de generaciones de ecijanos, convirtiéndose en un referente visual y sentimental de este enclave del casco histórico.

